La semana anterior como he dicho recibieron a Jesús por primera vez, pero esta semana no solo lo recibieron sino que lo adoraron y le demostraron su amor por el interior del complejo de 250 viviendas de las que se compone esta comandancia de Ofra, en Santa Cruz de Tenerife, de una manera sencilla pero lleno de amor. Se acompañó a nuestro Señor, y se bendijo a todos los habitantes de dicho complejo.
El páter Marcos J. Albertos manifestó en su homilía el amor que Jesús nos tiene, que quiso quedarse bajo las especias del pan y el vino porque para Dios no hay nada imposible y por ser Dios lo puede todo, amándonos hasta el extremo de lo inimaginable e imposible según nuestra mente. Él nunca nos abandona somos nosotros quien lo solemos abandonar, pero como el padre de la parábola del Hijo Pródigo, siempre nos espera con los brazos abiertos. No lo olvidemos.
Como hemos dicho, terminada la misa se realizó una pequeña procesión por el exterior de la capilla donde Jesús fue acompañado por los niños y sus familias, para terminar con la bendición.