En el marco inmejorable de la Iglesia de Santa Maria del Sagrario, con la presencia de numeroso clero castrense y malagueño, y presididos por nuestro Arzobispo acompañado por el Rector del Pontificio Colegio Español de Roma, se recibieron los restos de nuestro hermano Manuel cuyos familiares y numerosos amigos civiles y militares esperaban en el templo.
Don Juan expresó de nuevo su más sentido pésame a los familiares y al clero castrense. Pésame que vivió como suyo propio al enterrar como pastor a uno de sus hijos. Desde la fe en Cristo reseñó la bondad de corazón de Don Manuel, que con su sonrisa incansable había tenido al mismo Hijo de Dios siempre como bandera.
Tras la celebración de la Eucaristía sus cenizas fueron depositadas en el columbario de la Catedral de Málaga, donde reposarán hasta el día de la Resurrección final.