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Conferencia en el V Curso para la Formación de Capellanes Militares Católicos al Derecho Internacional Humanitario en el Vaticano

D. Juan del Río imparte una conferencia en el V Curso para la Formación de Capellanes Militares Católicos al Derecho Internacional Humanitario en el Vaticano y propone la creación de un Estatuto Internacional del Capellán Castrense

El Arzobispo Castrense de España, D. Juan del Río impartió en la mañana de hoy la conferencia “El Derecho a la asistencia espiritual y religiosa en las Fuerzas Armadas: el papel del capellán castrense” dentro del V Curso para la Formación de capellanes que se desarrolla en el Vaticano entre los días 29 y 31 de octubre.

El Curso se desarrolla bajo el título “la privación de la libertad en el contexto de los conflictos armadas: la misión del capellán castrense” y conmemora el 70 aniversario de las Convenciones de Ginebra del 12 de agosto de 1949, organizado en el Institutum Patristicum Augustinianum.

Monseñor Juan del Río inició su exposición refiriéndose al punto de partida de la misión del capellán: anunciar la “Alegría del Evangelio” de Cristo, desde la realidad histórica y social de cada país. Con este punto inicial su conferencia resaltó la cambiante situación de las sociedades y de los conflictos actuales que, en su mayoría, han dejado de ser armados para transformarse en un choque entre voluntades que conforman un escenario que fue definido por el Papa Francisco como “una tercera guerra mundial por partes” que es donde nuestros militares y sacerdotes desarrollan sus funciones y donde la Iglesia debe ser “puente” y “bálsamo para las heridas”.

D. Juan del Río explicó que, en el Estado de Derecho, Social y Democrático, la Iglesia Católica está presente en las Fuerzas Armadas de un país libre y plural desde dos principios claves: Es una institución social y todo militar creyente tiene derecho a ser atendido en sus necesidades espirituales.

La asistencia espiritual y pastoral en las Fuerzas Armadas viene requerida por tres elementos clave; La existencia del hecho religioso, el respeto a la dignidad humana y la defensa de los derechos básicos del hombre, y la necesidad que la milicia tiene de la espiritualidad, hecho diferenciador del mercenario. Además, del respeto al Derecho Internacional Humanitario creado para preservar la dignidad de los combatientes, su asistencia y trato.

El primer Convenio de Ginebra de 1844 ya recogía el derecho a la asistencia espiritual y lo protege de forma semejante al de ayuda sanitaria o médica. Este mismo texto también postula la obligatoriedad de respetar y proteger a los capellanes en el campo de batalla, solicitud que no se ha visto refrendada por la realidad.

La Constitución Apostólica Spirituali Militum Curae dota de un nuevo cariz al ejercicio diario del sacerdocio en el ámbito militar, ya que requiere de una formación específica para anunciar a Jesucristo “Príncipe de la paz”, de manera misionera, itinerante, personal y salvífica para afianzar los dos valores fundamentales de la Constitución: la persona y la paz

El capellán castrense es, por tanto, un nómada pastoral y espiritual, acorde con los cambios culturales de nuestros días y dotados con ciertas cualidades como son: la cercanía y la capacidad de diálogo, capacidad para acoger a los que están lejos de forma cálida, respetuoso con las situaciones y las personas, y con corazón de pastor.

Monseñor Juan del Río concluyó su conferencia exponiendo la necesidad de promover un Estatuto Internacional del Capellán Castrense que refuerce su capacidad de servicio en favor de la Paz.

Tras la intervención del Arzobispo Castrense de España se inició un turno de preguntas y debate sobre las cuestiones expuestas.

 

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