El Jueves Santo recordamos la institución de la Eucaristía, fuente y corazón de nuestra fe, alimento de nuestra caridad. Con ello nos vemos inmersos en el día del Amor fraterno, día de Cáritas, porque no se puede separar la celebración de la Eucaristía, del compromiso del amor que se expresa, en el servicio humilde y gratuito, al estilo de Jesús.
Estamos ante una de las crisis más duras de cuantas ha padecido España y con ella han quedado patentes nuestros límites y fragilidades, que somos caducos y débiles… En este marco es necesario fortalecer el vínculo entre Eucaristía y caridad. Esta doble dimensión es como el anverso y reverso de un mismo misterio que debe constituir el norte de la acción de Caritas Castrense.
La obligación de proteger a los débiles: la fe evangélica a prueba
En Cáritas, como en los desfiles a los que estamos acostumbrados en nuestro ámbito castrense, no nos pueden “pillar con el paso cambiado”.
Aunque esta pandemia nos golpeó inesperadamente, los servicios centrales se pusieron con tesón y firmeza a elaborar un plan de acción ante esta triste realidad. “La Caridad No Cierra” y continúa acompañando las necesidades más básicas de quienes se encuentran en condiciones de mayor precariedad o vulnerabilidad.
El proyecto de discapacitados y el de mayores, en los que estamos inmersos desde hace un tiempo, exigió el ingenio de nuestros voluntarios que, en primera línea, continúan con su labor de acompañamiento, ahora telefónicos y/o telemáticos, y con la entrega de lo que continúa siendo básico (alimentos, medicinas, etc.), con todas las medidas de seguridad en estos momentos de confinamiento.
Cáritas Castrense no es un apéndice de nuestra Iglesia castrense, sino que constituye su esencia pastoral, su identidad caritativa y su apostolado cristiano. Así, el mensaje de Cristo de caridad y amor al prójimo, que conmemoramos el Jueves Santo, se encarna en los más necesitados de nuestros Arzobispado Castrense.
La vida que perdemos es la que guardamos no la que entregamos
Esta pandemia puso de relieve la pequeñez de la condición humana sacándonos de nuestro individualismo y descubriendo que la vida de cada individuo depende absolutamente de todos.
En la Homilía que pronunció, el Papa Francisco, dentro de la oración por el fin de la pandemia afirmaba: “El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita.”
Si algo sacó de nosotros y de tantas personas adormecidas esta pandemia, es la necesidad que todos tenemos de colaborar. La pregunta, lógica, que nos surge en estos momentos es, ¿Cómo puedo hacerlo desde mi confinamiento? Nadie te diría hace años, cuando guardamos la mascarilla de snorkel de Decathlon en la buhardilla que hoy podría salvar una vida. ¡Quizá tuviste que rebuscar porque ni sabias donde estaba!
Así es nuestra colaboración y aportación. Pequeña pero eficaz. En la mano de todos está el utilizar ese tiempo que nos guardamos; ese voluntariado que nos lleva a gastar la vida sin miedo pues la vida es un don que se recibe entregándonos.
Colecta del Jueves Santo
Como todos los años, este también llevaremos a cabo la campaña del Jueves Santo. Cáritas Castrense se nutre de los donativos y las cuotas de los afiliados. Este año y con motivo de esta pandemia extendimos, de manera notable, la ayuda a las personas de nuestra jurisdicción, a las Cáritas Parroquiales y a las instituciones con las que normalmente colaboramos durante todo el año.
Para poder realizarlo pusimos a disposición de todos nuestros feligreses del Arzobispado Castrense de España y personas de buena voluntad, un número de cuenta con motivo de esta crisis sanitaria. También, si lo deseas, puedes realizarlo por medio de nuestra página web (https://www.caritas.es/castrense/)
Quizás a nosotros no nos vaya del todo bien, pero seguro que a tantas familias que fueron golpeadas por el coronavirus les es más necesario, y podemos colaborar para mantener viva la llama de Cáritas.
Desde los servicios centrales de Cáritas Castrense deseamos de corazón que Cristo Resucitado nos llene de su luz para poder hacer su voluntad y seguir de esta manera su camino. Desde aquí, corazón de nuestra diócesis, intensificamos la oración por los difuntos, por los enfermos, por el personal sanitario, por las Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, por los capellanes y por todos los que formamos esta gran familia de Cáritas Castrense deseosos de vivir un Jueves Santo perpetuo, pues la caridad y el amor no cierran.
A pesar de estos duros momentos, después de unas semanas de confinamiento y tras pasar una Semana Santa atípica, el próximo Domingo celebraremos el gran anuncio de nuestra vida: Dios nos ama y resucita por nosotros.
Ánimo
Páter Benito
Delegado de Cáritas Castrense