Hoy muchos de esos lugares en otro momento inhóspitos, se han convertido, por su especial régimen de vida y seguridad, y ante el nuevo e invisible enemigo, en lugares salvos del coronavirus.
Por ello están pudiendo celebrar como nosotros y con nosotros los misterios de la Muerte y Resurrección del Señor. En concreto ayer la conmemoración de la Cena.
Y porque, donde dos o más están reunidos en mi nombre, en medio está Él, y donde está Él, estamos todos formando una sola familia, la familia castrense que da gracias a Dios y pide tantas veces desde esta Iglesia diocesana por ellos, agradece hoy sus peticiones por nosotros.
Os dejamos algunas imágenes.
Bendito sea el Señor Dios