Con referencias a la santidad de la vida Monseñor Juan del Río nos anima a vivirla con alegría y a ser felices como actitud fundante del cristiano. No podemos olvidar que los Santos que gozan de la presencia del Señor en el cielo, son y tienen que ser modelos para todos nosotros, puesto que la santidad en medio del mundo es posible para todos, cada uno desde su puesto y desde su vocación y estado de vida cristiana. Por último, no podemos olvidar al Santo de los Santos, Jesucristo el Señor, el cual era calificado por las primeras comunidades cristianas como "el que pasó haciendo el bien". Así, todos debemos obrar el bien para con los demás, tener presente a Cristo en nuestro hacer diario, y poner en definitiva los peldaños del amor hacia la Patria Celestial, donde también gozaremos con la Asamblea de los Santos de la presencia del Señor.