Durante su homilía, Monseñor Juan del Rio recordó que no se puede vivir sin la eucaristía. Animó a la comunidad cristiana castrense de la Dehesa a que sintieran el latido del corazón de Dios que le habla a cada uno de en su propia historia personal, que habla de amor, de vida eterna y de seguir caminando y perdonando, de seguir bendiciendo. Exhortó a los fieles a no dejar nunca solo el Sagrario.
Así mismo tuvo unas palabras para Caritas Castrense “es el rostro samaritano y caritativo de la Iglesia, una Iglesia que también camina en medio de militares, guardias civiles y policías y es allí donde se tiene que hacer presente la multiplicación de los panes y los peces, aun con los que no comulgan con nosotros, porque lo genuino del cristiano es amar al enemigo”
Alentó a los allí presentes a seguir tres realidades: dejarse interpelar por la voz del Señor, recurrir siempre a la eucaristía y comer del pan eucarístico, pues comiendo del Pan de la Vida se sabrá socorrer al enfermo, ayudar al que lo necesita, visitar al enfermo, de tener entrañas de misericordia. Finalizó la homilía recordando que todos somos custodia de Dios, en especial los niños por su inocencia.
Al término de la Solemne Eucaristía, se hizo una estación en la puerta de la Iglesia con Su Divina Majestad con bendición a todos los presentes, reserva y canto de la Salve a la Virgen.







