Familias, pedid al Señor la gracia de que llame a alguno de vuestros retoños a esta vocación de servicio, si es su voluntad.
Catequistas, de vez en cuando invitad a vuestros niños, adolescentes y jóvenes a preguntar al Señor sin miedo: “¿Qué plan tienes para mí?”
Capellanes Castrenses, como bien sabéis, la mejor pastoral vocacional que podéis hacer es un sacerdocio vivido en profunda comunión con Cristo y su iglesia, sirviendo a los hermanos con humildad, dedicación y alegría.
A todos, laicos, consagrados y sacerdotes, os animo a proponer la posibilidad de esta vocación, con respeto y humildad, a cuántos penséis que podría estar llamando el Señor
Y puestos a dar ideas, ¿por qué no crear un grupo que se reúna regularmente para rezar por esta intención?
Ya existe alguno y seguro que no les importa que otros “copien “” su iniciativa.
Que la Virgen María, Madre de todos, y San José, su esposo, nos alcancen del Cielo abundantes vocaciones, no solo al sacerdocio, sino también al matrimonio vivido en el Señor y a la vida consagrada.
¡Paz y bien!



