En la tarde del jueves 4 de febrero se ha celebrado un Solemne Funeral por el eterno descanso del Arzobispo Castrense de España en la RMD Castañón de Mena de Málaga.
La celebración fue presidida por el Obispo de la Diócesis Don Jesús Catalá. Concelebraron con él, el Sr. Vicario General de la Diócesis, Don Antonio Coronado y el Capellán Castrense de la Ciudad, Don Pablo Panadero.
A su llegada al Centro fue recibido por el Director Coronel Canalejo. Durante la homilía, el Sr. Obispo destacó, entre otras cosas, la profundidad espiritual e intelectual de Don Juan. Resaltando su labor como Pastor. Señaló que hoy, 4 de febrero, el Papa ha querido que toda la Iglesia se asocie al Día Internacional de la Fraternidad Humana, que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró por unanimidad en diciembre de 2020. Ha continuado con esta reflexión: "¿Y qué tiene que ver esto con las Fuerzas Armadas? Mucho. Deseo agradecer a las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado su colaboración a la fraternidad universal y a las misiones de paz, que desarrolláis. Vosotros estáis muy comprometidos en esta hermosa tarea. Pedimos al Señor que os sostenga en tan alta misión." Actitud que Don Juan supo e hizo valorar.
Al final de la Eucaristía y antes de entonar "La muerte no es el final" Don Pablo Panadero ha agradecido al Sr. Obispo y al Vicario General su presencia en la celebración. Ha señalado cuántas veces rezó en esta Capilla de la Residencia y cómo disfrutó de sus instalaciones y de la ciudad de Málaga. Así mismo agradeció a todos los asistentes su participación . Entre los mismos se encontraban: el Subdelegado de Defensa, el Director de la Residencia, el Comandante Naval, el Coronel del la Base Aérea, el Coronel de la Comandancia de la Guardia Civil , el Director de Andalucía Oriental del CNI, el Comisario General del Cuerpo Nacional de la Policía y otros militares de la ciudad y esposas. Así mismo estaban representados la Real Hermandad de Veteranos, Cáritas Castrense, Reservistas, Fundación Tercio de Extranjeros, Legionarios de Honor, Gurripatos de Málaga. También una representación de las Cofradías y Hermandades especialmente vinculadas a las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Las piezas musicales corrieron a cargo de la solista Dña. Julia Menéndez.
Redacción y fotografías: Nacho Canalejo
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En la mañana del tres de febrero en la ciudad donde más tiempo vivió Mons. Juan del Río, Sevilla, hemos tenido la primara Misa por su eterno descanso, en el patio de columnas de Capitanía, sede de la Jefatura de la Fuerza Terrestre. Organizada por el Teniente General Rodríguez, estuvieron invitados y asistieron de todas las Unidades y Organismos hasta completar el aforo permitido en la actualidad.
Participaron casi todos los Jefes de Unidades del Ejercito de Tierra, del Ejercito del Aire, de la Armada, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. Así como el Sr. Alcalde de Sevilla, el Rector Magnífico de la Universidad, el Sr. Delegado de la Junta de Andalucía y el Hermano Mayor de la Cofradía de los Estudiantes a la que tan ligado estuvo Don Juan desde su juventud.
Nos acompañaron el hermano de nuestro Arzobispo, D. Joaquín del Río Martín con su señora y Juan Jesús su sobrino, que quedaron muy reconfortados y agradecidos por el apoyo y muestra de reconocimiento por ellos y por su hermano y tío.
La eucaristía fue celebrada por el Capellán Castrense de la Unidad y concelebraron el Rector del Seminario Metropolitano de Sevilla y el Delegado de los Servicios Religiosos de la Universidad de Sevilla,ambas instituciones muy ligadas a nuestro Arzobispo. ¡Descanse en paz!
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Siguiendo estrictamente las medidas impuestas por las autoridades ante el Covid-19, en esta mañana invernal de miércoles salmantino, en la capilla de la Base Aérea de Matacán, nos hemos reunido los fieles de esta comunidad castrense para orar y pedir al Padre por nuestro hermano y Pastor “D. Juan” que hace pocos días nos dejó desconsolados, pero esperanzados de que goza ya de su paz y presencia.
En la capilla en la que celebró varias veces, en las que confirmó a muchos de sus fieles y en la que hizo sentir a todos su sencillez, alegría y calor andaluz hemos sentido una vez más su presencia y cercanía. Desde el Coronel Jefe de la Base, mandos, alumnos, tropa y personal civil hemos rezado juntos por El y hemos también dado gracias al Padre por todos estos años en los que nos ha guiado como Arzobispo y Pastor preocupado por cada una de sus ovejas.
Tras el fallecimiento del Arzobispo Castrense Don Juan del Río Martín los capellanes y fieles de la jurisdicción han ido celebrando misas y funerales por toda la geografía del territorio nacional así como iniciando la celebración de misas gregorianas en diversos templos y capellanias.+
Funerales:
Martes 9
Miercoles 10
Viernes 12
Jueves 18
D. Carlos Jesús Montes Herreros, Vicario General de este Arzobispado, ha asumido el cargo de Ordinario Castrense tras el fallecimiento de D. Juan del Río Martín la semana pasada.
El Ordinario Castrense realizó la Profesión de Fe y Juramento de Fidelidad pertinentes ante los Jefes del Servicio de Asistencia Religiosa de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en la capilla del Arzobispado en la mañana de hoy.
D. Carlos Jesús Montes Herreros ejercerá las funciones de Ordinario Castrense en virtud a lo establecido en la legislación vigente, en concreto según contempla el artículo 4 del Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre Asistencia Religiosa a las Fuerzas Armadas y el artículo 8 de los Estatutos del Arzobispado Castrense de España desde el mismo momento de la sede impedida o vacante.
El pasado 29 de enero, la Agrupación de Apoyo Logístico nº 81 (AALOG 81) de la Cuesta, Tenerife, celebró los actos en honor a San Juan Bosco, patrón de los Especialistas y Logísticos del Ejército de Tierra.
La celebración comenzó a las 12,15 con una Eucaristía en la capilla del Acuartelamiento en la que participó un número reducido de asistentes, encabezados por el Coronel jefe de la AALOG 81, José Luis Bragado Candil y por el Teniente Coronel Especialista más antiguo de la plaza de Tenerife. La misa fue dada por nuestro capellán castrense Marcos J. Albertos que en su homilía nos habló sobre la vida de San Juan Bosco y nos pidió cautela y responsabilidad en estos momentos duros en los que nos encontramos. En la Eucaristía se pidió por lo fieles difuntos miembros del Cuerpo de Especialistas y de Logística, y por el reciente fallecimiento del Arzobispo Castrense Don Juan del Río.
Al finalizar la misa, los asistentes se trasladaron al patio de armas del Acuartelamiento para que diera comienzo el acto militar que presidió el Teniente General Carlos Palacios Zaforteza, en el transcurso del mismo se impusieron condecoraciones al personal militar de la unidad, después el Teniente Coronel especialista más antiguo pronunció unas palabras y la ceremonia finalizó con un acto a los caídos, en el que nuestro capellán castrense rezó un responso.
Tras el acto militar, hubo un pequeño acto social en una zona al aire libre del Acuartelamiento respetando las normas sanitarias en vigor.
En los días en los que estaba prevista la asamblea anual de delegados de medios de comunicación de toda España, pospuesta a causa del recrudecimiento de la pandemia, nos llegó la triste noticia del fallecimiento del arzobispo castrense y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Juan del Río.
La información sobre su ingreso hospitalario a causa del coronavirus nos había llegado unos días antes de la fiesta del patrón de los periodistas, San Francisco de Sales, y todos los que compartimos esta doble vocación por la comunicación y el Evangelio pudimos rezar por él en las distintas eucaristías convocadas por este motivo en las diferentes diócesis.
En los días grandes de la comunicación eclesial en España, se nos fue uno de los más grandes de la comunicación católica. Toda su vida como sacerdote, 46 años, la dedicó a esta difícil misión pastoral. Los que fuimos testigos de primera mano de su celo apostólico y periodístico no tenemos dudas: era un apasionado del Evangelio y del uso de los medios de comunicación para transmitirlo.
En una entrevista durante el confinamiento para el programa Últimas Preguntas de TVE, afirmaba que, aunque en este tiempo de pandemia los hombres y mujeres de la comunicación tengamos que narrar situaciones de dolor y de enfermedad, es necesario que salgamos a “narrar verdaderas historias de milagros, de esperanza, de buena noticia que en medio de la pandemia se están dando”.
Mientras escribo este, mi primer artículo en esta nueva apuesta comunicativa que es Omnes, no puedo dejar de dar vueltas a esa frase profética. Y es que, junto a la historia de enfermedad y dolor que nos toca contar por la muerte de Mons. Del Río, no tenemos más remedio que alegrarnos también por la buena noticia, llena de esperanza, del relanzamiento de un medio de comunicación en el que se narrarán todos esos milagros cotidianos que también suceden a nuestro alrededor en tiempos del Covid.
En aquella misma entrevista, el arzobispo hablaba de la importancia que tiene la comunicación para que la sociedad “siga creciendo en libertad y en verdad porque, si no, quedamos dominados por una cultura de la mentira”.
Y es que nadie puede considerarse informado a través solo de lo que le llega por los grupos de Whatsapp, donde cunden los bulos y las fake news. La apuesta por medios de comunicación profesionales y comprometidos con la verdad es la única forma de protegernos del virus de la desinformación que tanto daña nuestras relaciones. Por eso, este nuevo medio es tan buena noticia.
Aquí se narrarán relatos de alegría y llanto, de victorias y derrotas frente al virus, de muerte y resurrección… La historia de Dios entremezclada en la vida particular de todos y cada uno de los hombres. Hoy la muerte no es el final, como canta el himno a los caídos de las Fuerzas Armadas, sino el principio de la historia. Gracias, D. Juan, por impulsarnos a contar buenas noticias y por haber sido Buena Noticia para todos.
EL AUTORAntonio Moreno
Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y
Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación
diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus
numerosos “hilos” en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana
tienen una gran popularidad.
“El mensaje que navega en internet y las redes llega en el presente, pero permanecerá para el futuro iluminando la vida de personas que quizá no han nacido todavía”. Con estas palabras, llenas de fe en el futuro y en los profesionales de la información, animaba Mons. D. Juan del Río el proyecto de Omnes, que conoció de primera mano el pasado octubre.
Por eso, cuando, casi al tiempo que veía la luz el portal de información religiosa, recibíamos la noticia de su marcha al Cielo, el equipo de Omnes recordaba esas palabras, que se recogieron también en la revista impresa del pasado octubre y puedes leer aquí.
Omnes nace con un amigo más en el cielo y, en este caso, se trata de alguien que conoció de primera mano las aspiraciones, los retos y también los problemas con los que se encuentra, irremisiblemente, un proyecto de estas características.
Este extraño periodo que nos ha tocado vivir nos está colocando, frente a frente, con la vida y con la muerte, con la futilidad y la eternidad, con lo efímero y lo perdurable. Por ello, al releer las líneas que encabezan este artículo, cualquiera de quienes nos dedicamos al noble y peligroso oficio de informar hemos de tener en cuenta qué luz queremos dejar para esas personas futuras que, aunque sea por casualidad, llegarán a conocer nuestras palabras. Si lo hacen, ojalá que estás iluminen el camino hacia quien es el Verbo.
Ser corredentores con Cristo a través de nuestro trabajo que son las palabras. Hacer posible que, como recogía el Papa Francisco en su Mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales del pasado año,“por obra del Espíritu Santo cada historia, incluso la más olvidada, incluso la que parece estar escrita con los renglones más torcidos, puede volverse inspirada, puede renacer como una obra maestra, convirtiéndose en un apéndice del Evangelio”. Una tarea para todos los comunicadores pero, más evidente si como en el caso de Omnes, su objeto es, precisamente, la información ligada a la Iglesia y a la vida de los católicos en la actualidad.
En la última carta pastoral de Mons. Del Río, en la que glosaba la Fratelli Tutti, se dirigía a los militares pidiéndoles ser puente y no trinchera, a través del “cultivo de la amabilidad”, que “facilita la búsqueda de consensos, abre caminos y evita la voladura de los puentes de entendimiento. Hay personas que lo hacen y se convierten en luz en medio de la oscuridad”. En una época donde la información -también en muchos casos la información religiosa- se ha convertido en un campo de batalla, estas palabras se convierten, como poco, en una guía preclara de nuestro cometido profesional y personal.
Con don Juan en el Cielo emprendemos este largo y, ojalá fructífero, camino, que esperamos que sea también nuestra vía de santidad.
Hace poco escuchaba que “la felicidad son los amigos del Cielo” y es verdad. La vida de un cristiano, la de todos, está encaminada al amor sin límites, a la verdadera ‘caritas’, el amor en esencia, divino, del que participan quienes gozan ya de la presencia sin tiempo.
La realidad es que el Cielo se nos está llenando de tantos amigos que no podemos permitirnos el lujo de no poner todos los medios, humanos y divinos, para llegar allí.
EL AUTORMaria José Atienza Amores
Redactora Jefe en Omnes. Licenciada en Comunicación, con
más de 15 años de experiencia en comunicación de la Iglesia.
Ha colaborado en medios como COPE o RNE.