En Madrid, el Arzobispo Castrense, Monseñor Juan del Rio, presidió el funeral que se ofició en la parroquia de la Armada de Nuestra Señora del Carmen, en recuerdo por el pater Recarey que dedicó gran parte de su vida al apoyo espiritual a los hombres y mujeres de nuestra marina de guerra. La Eucaristía fue concelebrada por los Vicarios Episcopales de la Armada, Ministerio de Defensa, Policía Nacional y más de una decena de capellanes castrenses.
En la misa participó un gran número de fieles entre los que se encontraba un grupo de componentes de la Armada. Durante la homilía, D. Juan del Rio, destacó del pater Carlos Recarey su carácter alegre, la capacidad para asumir nuevos retos, su dominio de las nuevas tecnologías y de las redes sociales, su excelente predisposición, su profundo amor por la familia y, de forma destacable, el gran cariño que sentía hacia los hombres y mujeres que forman las unidades de nuestra marina. Al final de la ceremonia se entonó la “Salve Marinera”.
En la parroquia de San Andrés de La Coruña se dieron cita para recordar y orar por D. Carlos un gran número de sus feligreses, a los que él ha atendido y asistido con alegría, entrega, generosidad y cariño, habiéndose convertido para todos en un compañero más integrado en sus vidas, familias y profesión.
Han sido numerosos los militares, marinos, guardias civiles, y policías nacionales, presentes en la celebración litúrgica a cuya cabeza se encontraban los Generales de la Fuerza Logística Operativa, de la Zona de la Guardia Civil y el Inspector Jefe de la Policía Nacional. Numerosa ha sido también la presencia de feligreses habituales de la parroquia que viven en el entorno parroquial. Unos y otros han querido acompañar y arropar una vez más a Juan (hermano de nuestro compañero Carlos, a su esposa y a sus hijas) y orar por nuestro hermano Carlos.
La Eucaristía, de oración y en memoria, se convirtió en Eucaristía de acción de gracias. Agradecimiento a Dios por todos sus dones relejados estos días en la disponibilidad, ayuda, compañía y servicio prestados en todo momento por el personal militar de La Coruña a la familia y a nuestro Arzobispado ante un acontecimiento tan doloroso para todos. Pero sobre todo de agradecimiento a Dios por el don de habernos concedido la dicha de haber tenido entre nosotros a Carlos, que fue un buen hijo, un buen hermano, un buen tío y un estupendo compañero. Agradecimiento por haber sido llamado al sacerdocio y a través de él haber ayudado y transparentado su amor a muchos hombres y mujeres que con él se relacionaron.
La Banda de música de la Fuerza Logística Operativa (FLO), amenizó la ceremonia, destacando el salmo que se interpretó al comienzo y que fue compuesto por su Capitán Director dedicado expresamente a D. Carlos. Al final, a los acordes de la Banda, todos entonamos “La muerte no es el final” encomendando su Alma al Padre por medio de María, la Virgen, con el responso que él tantas veces realizó en su vida de milicia ante el monolito a los caídos.
Antes de la bendición final, el Vicario Episcopal del ET y de la GC, leyó el nombramiento dado por el Arzobispo Castrense, D. Juan del Río, de D. Carlos López Jadraque como administrador parroquial de la Parroquia Castrense de San Andrés, encargado a la vez de la atención de la Fuerza Logística Operativa, de la Guardia Civil y de todos los militares de la ciudad de La Coruña, tomando a partir de ese momento posesión de su cargo.

