Aunque entre nosotros esta tradición haya sido conocida a través del cine norteamericano, lo cierto es que hunde su raíz en una narración de los primeros cristianos. En efecto, según cuenta la leyenda, santa María Magdalena fue a predicar la resurrección de Cristo al emperador Tiberio, pero este le espetó que solo creería en ella si el huevo que portaba cambiaba de color; de repente, este se tornó rojo, por lo que el mandatario tuvo que doblegarse ante la predicación de la santa. Desde entonces, aquellos primeros cristianos adoptaron el huevo como símbolo de la resurrección y adquirieron la costumbre de regalarse uno para celebrar dicho evento, tan importante para nuestra fe. De esta tradición se han hecho eco recientemente los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, quienes, a través de Cáritas, han regalado huevos pascuales a los niños pobres de Roma
Por este motivo, nosotros hemos querido desde hace tiempo recuperar esta festividad de marcado carácter infantil. Como era de esperar, la convocatoria de este año ha sido un éxito rotundo, y los niños que acudieron a ella se portaron muy bien, recogiendo y compartiendo los huevos que encontraban. Por supuesto, aprovechamos esta actividad para catequizar sobre la verdad de nuestra fe: que Cristo ha resucitado de entre los muertos y que nos ha otorgado así una nueva vida.
¡Feliz Pascua a todos!

