Por otro lado, estuvimos ensayando la liturgia y los cantos que se utilizarían para la misa en la Basílica del Pilar. En la tarde nos dirigimos a la solemne celebración a la Basílica donde llegaron más peregrinos provenientes de diferentes parroquias y bases militares.
La Eucaristía fue presidida por el Vicario Episcopal de la Armada Don Javier Orpinell en la que estuvo presente el Almirante Jefe Personal de Personal de la Armada y otros mandos.
En la homilía el Vicario del Armada ofreció tres pautas para vivir estos días: preparación, vivencia y misión; la preparación se fundaba en la catequesis y la reconciliación. La vivencia en constatar en Lourdes que la fe es vivida por otros muchos jóvenes y en la experiencia íntima de trato con Dios en el santuario mariano. Y finalmente la misión, aquello que cada militar y guardia civil llevará a sus compañeros, fruto de la experiencia militar de estos días.
Terminaron los actos en la Basílica del Pilar, ofreciendo un ramo de flores a la Virgen como signo de nuestra devoción mariana enraizada en el mundo castrense.

