A las 18:30, se inició la jornada con la Exposición del Santísimo Sacramento, seguido del rezo del Santo Rosario, la predicación del Señor Arzobispo, Bendición y Reserva del Santísimo Sacramento, y finalmente concluyendo con la celebración de la Santa Misa e imposición de la ceniza, la cual nos recuerda que volveremos a la tierra de donde salimos, y que nuestro tiempo es tiempo de conversión y vuelta hacia Dios y el Evangelio.
Presidió la ceremonia el Señor Arzobispo Castrense, auxiliado por los seminaristas castrenses y concelebrada por el Rector del Seminario Castrense Juan Pablo II.
Tras las bienaventuranzas del primer día y el desglose del Padre Nuestro del segundo, hoy en Señor Arzobispo ha predicado sobre el camino hacia la Pascua, y cómo debemos precisamente prepararnos para la Resurrección durante la Cuaresma y el Triduo Pascual.
A la limosna, el ayuno y la oración, se le unen los buenos propósitos para con los que tenemos a nuestro lado.
"Somos parte del mundo" y nos debemos por tanto a la comunión con Dios y con los demás, preferentemente con los más desfavorecidos.
El Señor Arzobispo, nos anima a vivir "la liturgia de estos días, sabiendo que el camino acaba con el gozo de Jesús Resucitado". Lo esencial de todo, es acabar al lado de Dios en todos nuestros propósitos cuaresmales, y en nuestro camino de conversión.
Gozosos debemos estar, ya que lo que iniciamos en la Cuaresma, culminará con la venida de la Iglesia de Cristo en Pentecostés, donde "el Amor finalmente ha vencido a la muerte", habiendo nacido esta esperanza en la misma noche pascual.
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