Dentro de las actividades propuestas por el Servicio de Asistencia Religiosa, para esta Cuaresma, y escuchando la llamada del Papa Francisco a este tiempo de oración y reconciliación; "si queremos la liberación del mal -dice- hay que dejar actuar al señor, que perdona y sana". El pecado tiene fuerza destructiva, y nos dice: "Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse". Pero este tiempo de Cuaresma nos decía el Páter, estamos llamados a encarnar más en nuestra vida el Misterio Pascual. No hay que tener miedo al afrontar nuestra vida personal, nos decía, si la fundamentamos en una conversión sincera, en la Pascua, en la muerte y resurrección de Jesucristo. esto lo llevaremos al estudio, a la familia, a nuestro entorno. En este tiempo especialmente con la oración, nuestras personales abstinencias y ayunos, de tantas cosas que nos impiden caminar libremente y el tiempo dedicado a los demás.
El Santo Padre invitaba a tener los templos más tiempo abiertos. Nosotros tenemos la suerte de tenerlo las 24 horas, así como al Páter. Aún, teniendo esta realidad, hemos querido, como en otras ocasiones, tener un rato especial, junto a Aquel que da sentido a nuestra vida.
Palabra de Dios, cantos y silencio centró este rato de oración ante el Santísimo, preparándonos para recibir el Sacramento de la Penitencia, con la mirada puesta en la Pascua, ya próxima.
Grupo de Pastoral AOGC

