Cada una de las catorce estaciones fue una meditación por todos aquellos que luchamos por la paz. Recordamos a las familias como la primera escuela de la paz; a los miembros de las Fuerzas Armadas así como a los capellanes que se encuentran en territorio de misión con un recuerdo muy especial a los diez feligreses que se encuentran desplegados fuera del territorio nacional y por los que , diariamente, tenemos encendida en nuestra parroquia sus velas; a los países en guerra; a los inmigrantes y a los todos aquellos que tienen en sus manos acuerdos de paz para que estos sean llevados a cabo.

