Dentro del novenario dedicado al nuevo Doctor de la iglesia, San Juan de Ávila, celebrado en Montilla, donde están sus restos mortales, ayer día 6 presidió la Eucaristía Monseñor Juan del Río en la que concelebraron el Rector, D. José Félix García Jurado, y el Vicerrector D. Carlos Morales Fernández de la Basílica Menor Pontifica de San Juan de Ávila.
Al inicio de su intervención D. Juan dio las gracias a D: Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba por invitarle a participar en la celebración del año jubilar del santo patrón del clero secular y en una localidad, Montilla, de la que guarda un extraordinario recuerdo.
Monseñor Juan del Río comenzó su predicación aludiendo a diversos textos “avilistas” y con una cita: “Muchos son los frentes y muy gastada la humanidad”, también hizo referencia a otros documentos sobre Jesucristo y la Eucaristía. El prelado comenzó situando al apóstol de Andalucía en su contexto, en el siglo XVI, y comparando sus vivencias con los tiempos que nos ha tocado vivir a nosotros. Tras esa introducción lanzó tres interrogantes: ¿Quién es el Dios de San Juan de Ávila?, ¿Quién es Jesucristo para él? y como Dios promovió su vida cristiana y sacerdotal.
A la primera cuestión se responde estudiando el Dios que está en las obras de San Juan de Ávila: “Es un Dios que plantea amor y que da amor”, con lo cual el patrón del clero secular explica la cuestión de Dios desde la experiencia del amor humano y resaltando que la fuente de ese amor es Dios, es el Dios que aparece en las Sagradas Escrituras, especialmente en las cartas de San Juan que dice:” Quien no ama, no conoce a Dios”.
Para responder a la segunda cuestión, D. Juan del Río se centró en la experiencia del santo durante su persecución que le llevo a la cárcel, en Sevilla, durante dos años. En ese tiempo tiene la gran experiencia de conversión cristiana y de sentirse “Alquilado por Cristo”.
Para él, es el Dios humanado que solamente a través de la cruz descubre la experiencia del inmenso amor de Dios a los hombres. Tanto es el amor de Dios que entregó a su hijo para salvar a los hombres.
A continuación, el Arzobispo Castrense indico que la primera condición del misionero es tomar la cruz de Cristo y seguir sus enseñanzas de atención, acompañamiento y caridad para con los pobres y los más desfavorecidos.
En un tercer momento describió como San Juan de Ávila se adelanta a su tiempo y ve la importancia de la Sagradas Escrituras la Eucaristía y la atención a los pobres en la vida cristiana. el Arzobispo desarrolló estas propuestas que son los tres pilares sobre los que el santo desarrolla su vida, su pensamiento y sus textos.

