La ceremonia se inició en la gruta de las apariciones con una oración inicial a cargo de los obispos presentes. Seguidamente encendidas las velas que portaban cada peregrino dio comienzo a la procesión con la imagen de la nuestras Señora de Lourdes acompañada por las banderas por de los ejércitos participantes.
A pesar de la intensa lluvia y de lo empapados que estaban los peregrinos no fue motivo para deslucir el acto. Nuestra Madre fue acompañada con solemnidad y devoción por los militares y sus familias en los distintos idiomas a la voz del ¡Ave, Ave, Ave, María!

