Dos equipos formados por componentes de los Cuerpos Comunes, donde destacamos la participación del Secretario General de nuestro Arzobispado Castrense, Serafín Martínez, destinado en la Academia Central de la Defensa, en uno de los equipos, demostraron fielmente que, como reza la Canción-Marcha propia de este reciente cuerpo, “nobleza y apoyo son nuestro estandarte en tiempos de guerra, de guerra y de paz” se proclamaron en 3ª y 4ª posición de la categoría militar por equipos. Aún cuando el calor apretaba, la deshidratación y alimentación en carrera arreaban; los equipos fueron intérpretes durante las exigentes horas que duró la prueba, de grandes valores militares como humildad, valentía, respeto y compañerismo.
El recorrido, con un desnivel positivo acumulado de casi 3.000 metros y bajo unas condiciones climatológicas extremas dominadas por temperaturas superiores a los 30ºC, fue el punto de reunión de 8.000 participantes, en esta prueba cívico-militar de gran renombre y reconocimiento. Sin embargo, pese a la gran preparación física y psicológica de los competidores y parafraseando un Credo Legionario: “Jamás un legionario dirá que está cansado, hasta caer reventado. Será el cuerpo más veloz y resistente”, alrededor de 3.500 personas se vieron obligadas a posponer la finalización de la aventura para años venideros.
De entre más de 100 equipos, los corredores en representación tanto de la Academia Central de la Defensa como del Órgano Central, obtuvieron unos respetables y excelentes tiempos habiendo supuesto más que una carrera, una aventura difícil de olvidar para cada uno de los participantes que seguro recordarán por el resto de sus días.

