El lectorado y el acolitado como ministerios laicales pueden ser confiados a seglares para el servicio del culto y al pueblo de Dios. Lo que antes se conocía como 'órdenes menores' se llaman "Ministerios"
Dentro del itinerario de preparación de la recepción de la llamada de la Iglesia al ministerio sacerdotal, un primer momento en este camino de la vocación presbiterial intuida por el candidato es la recepción del Lectorado y el Acolitado
El Lector queda queda instituido para la función, que le es propia, de leer la palabra de Dios en la asamblea litúrgica. Por lo cual proclamará las lecturas de la Sagrada Escritura, pero no el Evangelio, en las celebraciones sagradas. Faltando el salmista recitará el Salmo. Proclamará las intenciones de la Oración Universal de los fieles cuando no haya diácono o cantor. Para realizar mejor estas funciones medite con asiduidad la Sagrada Escritura
El Lector, consciente de la responsabilidad adquirida, debe cultivar un suave y vivo amor por la Sagrada Escritura , para llegar a ser más perfecto discípulo del Señor.
El Acólito queda instituido para ayudar al Diácono y prestar su servicio al sacerdote, en el servicio del altar y las funciones litúrgicas, es miembro extraordinario de la Sagrada Comunión cuando faltan los ministros.
El Acólito, destinado de modo particular ak servicio del altar, aprenda todo lo que pertenece al culto público y trate de captar su sentido íntimo y espiritual, y sea para todos ejemplo de seriedad y devoción, y con sincero amor se sienta cercano al Cuerpo Místico de Cristo, al Pueblo de Dios, especialmente en los necesitados y enfermos.
Homilia
Algunos momentos

