En las más remotas aldeas como en las más pobladas urbes, en las carreteras, las cimas de las montañas, los bosques, costas y ríos, la Guardia Civil es una presencia evangélica en las periferias geográficas, sociales, culturales, económicas de España. Desde la aconfesionalidad constitucional, su labor participa de la preocupación de Jesucristo por la dignidad y derechos de los más necesitados, mujeres, ancianos, niños y enfermos, y en el cumplimiento militar de su deber cooperan en la construcción de la Ciudad de Dios en el mundo actual. Luz evangélica de la Guardia Civil porque, como los compañeros militares con los que comparten estudios y valores desde los primeros años de su formación castrense, ser militar es una vocación, no una profesión, que entronca con los valores cristianos que, con fe en Dios, o hasta sin fe, defiende la recta razón natural: vida, propiedad, libertad.
En el 175 aniversario de la creación por el duque de Ahumada de la Guardia Civil, con el agradecimiento del pueblo español, continúe la protección de la Virgen del Pilar, nuestra patrona, sobre nuestra Guardia Civil, sus familias y España.
Alberto Gatón Lasheras
Vicario episcopal de Defensa

