Del Río presidió la misa exequial el pasado martes en la catedral castrense acompañado por una veintena de obispos y los cardenales Ricardo Blázquez, Carlos Osoro, Juan José Omella, Carlos Amigo, Aquilino Bocos, Lluís Martínez Sistach y Antonio María Rouco Varela. Con la presencia del rey Felipe VI y representantes de las autoridades militares del país, una repleta iglesia delas Fuerzas Armadas acogió una ceremonia en la que se destacó la entrega del fallecido arzobispo emérito castrense.
Del Río quiso destacar su papel callado para propiciar la llegada de la democracia: «¿Acaso se puede entender la transición de la españoles sin la Iglesia que buscó la reconciliación entre nosotros?». Un acto de mediación que Estepa tuvo que lidiar en «tantos funerales y acompañar a tantas familias con los asesinatos de ETA, algo que solo se entiende desde su profundo amor por Jesucristo».
Pero, sobre todo, el actual castrense quiso enfatizar la lucha del purpurado fallecido por «poner los pilares de esta Iglesia particular castrense» y por dignificar la profesión de fe los militares: «El ejercicio de la milicia nunca está reñido con la religión: los valores religiosos potencian el ejercicio de un profesional de las Fuerzas Armadas».
Por último, se rindió homenaje a la labor del cardenal jienense como capellán de la Familia Real: «Cercano y leal a nuestros reyes, sin aparentar nada, sirviendo a la Corona sirvió a la reconciliación de los españoles», como ya habían expresado los reyes, actuales y eméritos, en sendos telegramas enviados al arzobispado castrense.
En sede vacante de nuncio en España, el primer consejero de la Nunciatura, Michael Francis Crotty, leyó un telegrama enviado por el Papa Francisco en el que mostraba «su pésame y su cercanía espiritual» por el fallecimiento del cardenal Estepa y ponderaba «los frutos de su constante y generoso servicio a la Iglesia».
Fuente: Ecclesia

