La misa fue concelebrada por D. Alberto Gatón, Vicario Episcopal del Ministerio de Defensa, D. José Obrador, Rector del Seminario Castrense “Juan Pablo II”, D. Ángel Díez, capellán de la Guardia Real y D. Felipe Heredia, juez del Tribunal de la Rota de Roma.
En su homilía D. Juan del Río recordó que el proceso que culminaba ese día tuvo su inicio hace 11 años, que ha sido una época llena de obstáculos de diverso tipo como administrativos o económicos. Sin embargo, todos los impedimentos han sido superados y el Cristo de los Alabarderos ya cuento con una ubicación digna dentro de su casa que es la Catedral Castrense.
El Arzobispo también tuvo unas palabras para el autor de la obra desde su conocimiento del mundo cofrade y le anticipó que la unanimidad sobre la belleza del retablo es imposible, siempre habrá matices y discrepancias sobre la idoneidad de la ubicación, de los materiales o del diseño.
Monseñor indicó que el Cristo de los Alabarderos necesitaba un sitio adecuado y el retablo lo es. Con esta obra artística, fruto de un gran esfuerzo económico de la Real Congregación del Santísimo Cristo de la Fe y María Inmaculada Reina de los Ángeles, que no ha finalizado, la talla adquiere el protagonismo adecuado en nuestra Iglesia.
El Hermano Mayor de la Congregación, Pablo Mateo y Álvarez de Toledo, pronunció unas palabras para recordar el trabajo desarrollado y que culminaba esa tarde. En su discurso recordó a los antiguos Hermanos Mayores que iniciaron el proceso y agradeció el impulso y apoyo que el Arzobispo Castrense ha prestado a sus gestiones. También tuvo palabras para el Rector de la Catedral, D. Carlos Jesús Montes que ha colaborado con los congregantes de forma intensa y eficaz.

