"Cristo, gloria y sabiduría del Padre", este es el título de la primera meditación que durante la segunda jornada de los ejercicios desarrolló el Arzobispo Castrense, D. Juan del Río.
La meditación estaba estructurada en tres apartados, el prólogo del Evangelio de San Juan, las Anunciaciones a Zacarías y María, y de Nazaret a Belén. Con este desarrollo se refuerza la idea central de estos ejercicios Espirituales que tiene como propósito el alcanzar el conocimiento interno del Señor, para que le ame y le siga. En este punto D. Juan sugiere repasar y meditar sobre la segunda parte del Credo.
Durante la segunda parte del día el Arzobispo Castrense dirigió la Meditación: “Ocuparse de las cosas de Dios" que desarrolló en tres partes: La vida oculta de Nazaret, las dos banderas y la vida cristiana como combate.
La jornada finalizó después de completas y con el planteamiento de tres puntos de reflexión para el día siguiente.

