En esta zona tuvo lugar la llegada de la imagen de Candelaria a los antiguos guanches. Cuando Tenerife fue conquistada por las tropas españolas en el siglo XV, ya los habitantes de la isla adoraban una imagen cristiana, pero sin saber ciertamente lo que había detrás.
En la jura de bandera participaron alrededor de 200 jurandos, quienes al besar la enseña nacional, juraron lealtad a esta y a la constitución española. Este acto estuvo presidido por la alcaldesa de Candelaria, María Brito y por el jefe del Mando de Canarias, teniente general Carlos Palacios Zaforteza, acompañado por el jefe de la Brigada Canarias XVI, general Venancio Aguado de Diego y de los jefes y comisiones de las unidades de Tenerife.
Las tropas que formaban en la plaza pertenecían al Regimiento de Infantería “Tenerife” nº49, y las banderas que los jurandos besaron pertenecían a dicha unidad y al Regimiento de Artillería nº93.
El acto consistió en la entrada en formación del teniente general y la revista a las fuerzas, una locución por parte del coronel jefe del Regimiento de Infantería “Tenerife” nº 49, Fernando Bermejo Cabrera, sobre el significado la promesa que iban a realizar los civiles, los jurandos besaron la bandera partiendo en dos bloques y se realizó un acto a los caídos, donde nuestro páter Marcos rezaría un responso por todos los militares que entregaron su vida por la nación.
Tras la salva de fusilería y el desfile de las tropas, se daría por finalizado el acto y a los jurandos pasaron a retirar su certificado acreditando la promesa a la bandera.

