Protegidos y algunas veces con miedo; en salida pero con distancia de seguridad porque la caridad, así nos lo recuerda el Papa Francisco, no tiene fronteras.
Los beneficiarios, como es lógico, para los que menos tienen, los más vulnerables de nuestro entorno.
Las ayudas, como siempre, de aquellos que apuestan por la generosidad y por transformar su pequeña parcela, en un espacio más humano y más acogedor.
Agradecemos al supermercado “La Despensa” de nuestro barrio la labor que está haciendo en estos momentos; al Batallón del Cuartel General de la División Castillejos, el aportar sus manos y sus vehículos para transportar a los comedores, albergues, residencias y asilos, que le indicamos, lo poco que tenemos.
Cáritas Castrense, como es de esperar, está al lado de los que más lo necesitan. En estos momentos está experimentando, como nunca, que recibe el ciento por uno prometido por el Señor

