El buen hacer, realizado a lo largo de toda esta crisis, ha sido la mejor manera de honrar a quien tenemos por Patrona y, la encomiable actividad sanitaria, la mejor forma de trasmitir los valores cristianos de los que la invocamos como nuestra Señora.
La festividad se centró en la eucaristía celebrada a primera hora de la mañana la víspera de la efemérides, con las medidas previstas de seguridad e higiene, en el templo parroquial del Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla”, con una nutrida asistencia de fieles, encabezados por el Subsecretario de Defensa.
Tres fueron los ruegos que a nuestra Madre le pedimos: que no nos apartara de su mano; que abogara para el pronto restablecimiento de aquellos que sufren las consecuencias de esta pandemia; y que acompañara a las puertas del paraíso a todos los difuntos de la red hospitalaria militar.
A continuación se realizó una videoconferencia con los diferentes destacamentos sanitarios siendo felicitados por contar con tan augusta protectora.

