Las restricciones sanitarias, para evitar contagios del COVID-19, no nos permiten salir del buque en los puertos, pero se ha hecho una excepción en la Base Naval de Rota, donde hemos atracado para descanso de la dotación.
Solamente se nos permite ir a una zona de la playa de la base acotada para las dotaciones libres de la enfermedad y estar en el muelle a lo largo de la eslora del barco.
Excepcionalmente se ha organizado una “Carrera de Caridad” de 10 km, en la que ha participado la mayor parte de la dotación, incluido nuestro padre capellán.
La carrera ha tenido que hacerse después del ocaso, para evitar encontrarnos con el personal de la base. La fuerza embarcada de Infantería de Marina junto con la Policía Naval se ha encargado de la seguridad y de que se respetara nuestro confinamiento.
El dinero recaudado se destinará a Cáritas Castrense.

