La Eucaristía fue dada por nuestro capellán Marcos J. Albertos, y en la homilía nos explicó que vivimos unos momentos en nuestra sociedad en los que, de una manera muy especial, necesitamos esa sabiduría divina que la Santísima Virgen nos ofrece. Vivimos momentos de un gran desconcierto en los que, con excesiva frecuencia, se confunde el mal con el bien y el bien con el mal. El páter nos pidió que nos pusiéramos delante de nuestra Madre, la Virgen María para pedir por su protección en nuestro trabajo diario, en nuestras familias y por todas esas personas que esta pandemia está dejando sin trabajo y sin hogar.
También nos explicó por qué la Aviación del Ejército de Tierra se acogió bajo el patronazgo de la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles y de cómo en estos duros momentos en lo que nos encontramos, nuestra Fe y nuestra esperanza pueden mermar. Pero ahora, más que nunca, debemos tener más Fe que nunca, ya que sabemos que Dios está dentro de nosotros y que siempre nos protegerá, ayudará y enseñará.
A La misa asistió el recién incorporado Comandante Guillermo José Garijo Vierna, ya que el jefe de la unidad, el Teniente Coronel Pedro Augusto Cánovas Zabala, tuvo que desplazarse al Cuartel General de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) en Colmenar Viejo (Madrid), y por el Coronel jefe del Regimiento de Artillería nº 93, Carlos Latorre Dardé. En ella solo pudieron participar un número reducido de personal.

