En la conferencia meditaba el fragmento de Mc 2,1-12, con el paralítico curado, y hacía hincapié en que Jesús no nos quiere postrados por el pecado sino en pie, sirviendo a nuestros hermanos y dando testimonio de lo que Cristo hace en la vida de cada uno.
La conferencia fue sido precedida por la exposición del Santísimo y el rezo del rosario. Tras la bendición, el arzobispo presidió la Eucaristía en la que se ha pedido especialmente por la paz en Ucrania.

