En la Eucaristía se honró la memoria de los fallecidos pertenecientes a la unidad: el comandante Jesús Ponce Villena, el teniente José Luis Ruiz Talavera, el teniente Andrés Barrera Castro, el sargento 1º Ramón Menchón Pellicer, el sargento 1º Manuel Moreno Rojas, el sargento 1º Domingo Hernández Torres, y el Sargento José María Plaza Martín Albó, y también especialmente por los recién ascendidos honoríficos coronel Ignacio Topete de Grassa, primer jefe de tuvo el Batallón, y el comandante Carlos Javier Rocha y Castilla.
En su homilía, el páter manifestó que el Señor nos llama a ser la sal y la luz para los demás, y debemos ser testimonio de vida, y que nuestras palabras y acciones deben de ser un reflejo de amor y misericordia infinita.
Tras el término de la Eucaristía, los presentes se trasladaron a la zona Aeronáutica del Acuartelamiento donde tuvo lugar el acto militar, que fue presidido por el General Rocha y que consistió en la imposición de condecoraciones al personal militar de la Unidad; una locución por parte del jefe de la Unidad, el teniente coronel Pedro Augusto Cánovas Zabala; un acto a los caídos, en el cual el páter rezó un responso por todos los caídos en acto de servicio y se depositó una corona de laurel en el monolito por parte de familiares de los fallecidos invitados al acto y finalizó el acto con el desfile de la Fuerza.
Tras el acto militar y como colofón, los asistentes se trasladaron al hangar del Batallón para disfrutar de un acto social.

