Tiene su origen en el año 1251, cuando la Bienaventurada Virgen María, acompañada de una multitud de ángeles, se apareció a San Simón Stock, General de los Carmelitas, con el escapulario de la Orden en sus manos, y le dijo: "Tú y todos los Carmelitas tendréis el privilegio, que quien muera con él no padecerá el fuego eterno"; es decir, quien muera con él, se salvará.
Vestir el escapulario, significa que quien lo lleva debe procurar tener siempre presente a la Santísima Virgen y tratar de imitar sus virtudes, su vida y obrar como Ella.
El distintivo externo de esta consagración es el escapulario marrón de tela o la medalla-escapulario.
La medalla-escapulario debe tener por una parte la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y por la otra una imagen de la Virgen bajo cualquier advocación y ha de estar bendecida por un sacerdote.
El Escapulario del Carmen, además de la promesa de salvación para quienes mueran con él, lleva también consigo el llamado privilegio sabatino. El privilegio sabatino consiste en que la Santísima Virgen sacará del purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado después de su muerte, a quienes hayan muerto con el Escapulario y durante su vida hayan guardado la virtud de la castidad según su estado.
Las Indulgencias que pueden ganar los que visten el escapulario son:
Indulgencias plenarias: El día que se impone el escapulario, y en las siguientes fiestas: Virgen del Carmen (16 de Julio), San Simón Stock (16 de mayo), San Elías Profeta (20 de Julio), Santa Teresa de Jesús (15 de octubre), Santa Teresa del Niño Jesús (1 de octubre), San Juan de la Cruz (14 de diciembre) y Todos los Santos Carmelitas (14 de noviembre).
Indulgencia parcial: Se gana indulgencia parcial por usar piadosamente el santo Escapulario. Se puede ganar no sólo por besarlo, sino por cualquier otro acto de afecto y devoción.

