Partieron del Batallón a las 4 de la mañana, llegando a su destino a las 8 de la mañana. Tras un pequeño descanso en la plaza de la Basílica para reponer fuerzas, entraron a la misma para hacer, junto al capellán castrense Marcos J. Albertos, una ofrenda de alimentos que durante días habían recolectado todos los miembros del Batallón en favor de las familias mas necesitadas del municipio de Candelaria.
Tras la ofrenda, el páter Marcos rezó unas oraciones y peticiones por todos ellos y se hizo una foto de grupo a los pies de la Virgen de Candelaria, patrona de Canarias. Para finalizar este pequeño acto y antes de retomar en vehículos, los zapadores pudieron disfrutar de un chocolate y unos churros que la unidad les mandó.

