El capellán D. Javier Boada ha recordado que “nuestra patria es el Cielo y hacia ella caminamos”. En presencia de los mandos de las UCO y de numeroso personal se ha encomendado el alma de los difuntos.
La mañana ha terminado con el rezo de un piadoso responso donde se ha entonado el tradicional canto castrense “La muerte no es el final”.

