Tras la procesión de entrada, los asistentes a esta ceremonia fueron rociados con agua bendita por parte del Arzobispo, mientras la Coral Polifónica entonaba sus cánticos. Una vez la Eucaristía se fue desarrollando, con las consiguientes lecturas y oraciones, llegó el momento de la consagración del altar. El Arzobispo castrense ungió esta estructura del templo con aceite. Para, a continuación, aplicar incienso sobre el altar.
Después, varias ayudantes secaron con toallas el altar y lo decoraron con los manteles y algunas flores. Tras ello, se encendieron los cirios en señal de alegría y de iluminación festiva. Mientras tanto, la coral entonaba el canto apropiado para este momento tan solemne, en el que se celebró el centenario de uno de los templos más emblemáticos de nuestra ciudad.
Historia
La Capilla Castrense se construyó entre los años 1920 y 1923 siguiendo el diseño del ingeniero militar Francisco Carcaño. El templo, que se encuentra situado en la Plaza de Yamin Benarroch en pleno Ensanche Modernista, forma parte del Conjunto Histórico Artístico de la Ciudad de Melilla y es un Bien de Interés Cultural.
La fachada está construida con paredes de mampostería de piedra local y ladrillo macizo, y cuenta con varios detalles ornamentales. Está flanqueada por dos torres, cada una con un campanario y gárgolas.

