También acudieron militares de diversos cuerpos, y fieles que participan habitualmente en los actos de la Iglesia Catedral.
Todos los asistentes pudieron compartir la alegría de los nuevos diáconos, además de unirse en oración de petición por los nuevos diáconos del Arzobispado castrense y por las vocaciones para la iglesia.
En numerosas ocasiones el arzobispo ha recalcado la importancia de que todos sintamos el seminario como nuestro, como destacó en la carta del Comienzo del Curso Pastoral 2023: “Sabemos bien que cada vocación al sacerdocio es un regalo del Cielo. Por eso, os propongo intensificar nuestra oración por ellos y por los que Dios quiere llamar a servirle también como capellanes castrenses”.
También, Monseñor Aznárez en su homilía hizo un llamamiento a los padres para que pidan el don de la vocación, para que, si es voluntad de Dios, salgan de las familias vocaciones.
La celebración se desarrolló con solemnidad y sencillez, los ordenandos, acompañados por sus familias y por toda la Iglesia, realizaron sus promesas en presencia de los fieles del Arzobispado.
En su homilía, el arzobispo se dirigió a los ordenandos, recordándoles que su ministerio diaconal es servicio, y la escena que expresa este servicio es el lavatorio de los pies del Señor a los discípulos.
Tras la celebración los asistentes felicitaron a los nuevos diáconos con los que pudieron celebrar esta gran alegría, no solo para los presentes, sino para la Iglesia universal.
Continuemos ofreciendo oraciones y sacrificios por nuestros tres nuevos diáconos, para que sigan su camino de servicio a los demás, y que los lleve a culminar su vocación al sacerdocio en los próximos meses.

