El general Arrazola agradeció al Arzobispo, en nombre de los condecorados, la concesión de las Cruces Fidélitas, destacando que esta Gran Cruz supone un honor y un compromiso que se adquiere con nuestros capellanes castrenses, con nuestro Arzobispado, y este reconocimiento lo agradece también la Fuerza de Maniobra y el Ejército.
Por su parte, monseñor Aznárez les reiteró su agradecimiento por todos esos trabajos en beneficio del Ejército, por su interés y por su buena disposición.
El acto de imposición contó con la presencia del Vicario General del Arzobispado Castrense, don Carlos Jesús Montes, del Vicario Episcopal del Ejército de Tierra, don Miguel Ángel García Arteaga, del Secretario General del Arzobispado, don Serafín Martínez Fernández y del capellán castrense don Juan Mañán Bascuas y miembros de la Curia diocesana.

