Al concluir la celebración Eucarística, se invitó a todo el mundo a comer unas paellas que se habían preparado. Unas 350 personas se hicieron presentes.
Tras la comida, los niños y niñas participaron en una gymkana preparada por voluntarios y catequistas de la parroquia. El juego concluía con una oración en la capilla dando gracias a Dios por la jornada de convivencia celebrada.
Hay que resaltar que todo esto fue posible por la colaboración desinteresada del personal de plantilla destinado en el Colegio de Guardias Jóvenes, Catequistas, Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro, voluntarios y la gente que acudió a disfrutar de un domingo distinto celebrando juntos la vida y la fe.

