Servicio prestado a través del cuidado diestramente profesional, pero, sobre todo, paciente, caritativo y, en definitiva evangélico con los enfermos, respetuosas con su dignidad y haciéndolos sentir como privilegiados del Señor; a las que han colaborado fraternalmente con todo el personal, sanitario y no sanitario, de esta casa; a las que han practicado la misericordia con todos los que a ella acudían; y, a las que han servido con exquisitez en la liturgia de este templo, en comunión con los sacerdotes destinados, en beneficio de los muchos feligreses que aquí acuden, lo que hace de este hospital, ciertamente, también una parroquia.
Su impronta se encuentra en todo el recinto hospitalario y su devoción a la Virgen María, tanto en su advocación del Perpetuo Socorro, como de la Virgen de la Medalla Milagrosa ha hecho que en el Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla”, se viva palpablemente la protección de Nuestra Señora.

