En días como este se nota la comunión que se experimenta en el presbiterio en torno a la acción pastoral, debido al auxilio propiciado por el párroco castrense de San Francisco, el cual, presidió la Eucaristía en el Panteón de Marinos Ilustres de la ESUBO, porque se solaparon las distintas Eucaristías. En dicha Eucaristía participaron los recientemente confirmados por el Arzobispo Castrense el sábado pasado.
Da alegría ver cómo el trabajo y la asistencia que realizamos hoy, y en un pasado inmemorial tantos capellanes castrenses, en nuestros acuartelamientos tiene un gran sentido. Ver cómo ese pobre trabajo, que con la ayuda de Dios se realiza, da sus frutos en la gozosa y numerosa acogida de tantos fieles que, muchas veces en silencio, viven su fe en medio de las armas.
Por la tarde, ya acabada la intensa labor pastoral en los cuarteles, continuamos con las distintas celebraciones en la parroquia Vaticana y Castrense de san Francisco, donde tanto el párroco, como su vicario parroquial, y el capellán colaborar ya en el retiro, Rafael Pelaez, junto con el diácono en etapa pastoral, impusieron la ceniza a los innumerables fieles que participan de la intensa vida parroquial de nuestra comunidad.

