Haciendo nuestro el espíritu de San Francisco de Javier, entendiendo y asimilando su obra misionera por todo el mundo, y queriendo responder al lema de este año: “¿qué buscáis?”, supimos encontrar ese camino de Fe; forjado en el coraje y la valentía de un joven que hace 500 años dejó una vida cómoda para buscar, encontrar y saciar la sed de amor e infinito que llevaba en su corazón.
Intercambiamos testimonios y experiencias, descubrimos admirados a personas de todas las edades llegadas de distintos lugares del mundo, y nos emocionó la alegría serena y contagiosa de los peregrinos, a pesar de la lluvia, el frío y el cansancio.
Durante el caminar, tuvimos la oportunidad de desconectar de nuestro día a día en la Academia; unos pudieron rezar el Via Crucis, a otros se les vio con el rosario en las manos, otros pudieron conversar sobre aspectos personales que no son fáciles de compartir en la vida diaria; y todos, más o menos creyentes, sentimos que éramos testigos y protagonistas de un regalo: “al entrar en la basílica, vestidos de uniforme, calados por la lluvia, con la mochila puesta, y ponerse a rezar de rodillas, fue algo conmovedor”.
La peregrinación terminó con la misa, una entrañable celebración, con más de 100 sacerdotes y unos 16000 peregrinos, y que fue un canto a la paz y a la juventud; y en la que pudimos darnos cuenta de la universalidad de la Iglesia y de la cantidad de fieles y devotos que movía San Francisco Javier. Nos fuimos de allí con el deseo de poder volver a realizar esta increíble experiencia el año que viene.
CAC Polo Toledo
CAC Garrido-Arroquia
CAC González de Heredia

