AÑO JUBILAR DEL PERPETUO SOCORRO
Cómo Vivir el Jubileo y ganar la Indulgencia Plenaria Jubilar

¿Qué es la Indulgencia Plenaria?
Cuando nos confesamos bien recibimos el perdón de los pecados. ¿Qué añade a esto la Indulgencia Plenaria?
Es un plus, un extra de ayuda divina que nos libera de los residuos que va dejando en nosotros el pecado.
Una imagen puede ayudar a comprenderlo: imagina un clavo clavado a un tronco. La Confesión equivale a extraerlo. La Indulgencia, así como las obras de misericordia que podamos realizar, eliminan, sanándola, la “herida” ocasionada por el clavo (el pecado).
NORMAS PARA GANAR LA INDULGENCIA PLENARIA JUBILAR
Modo de lograr la indulgencia jubilar
1. Cumpliendo los requisitos comunes a cualquier indulgencia plenaria.
Exclusión de todo afecto a cualquier pecado, incluso venial.
Básico e imprescindible.
Pidiéndolo en la oración y haciendo con la gracia divina actos sinceros de contrición, de aborrecimiento radical de los pecados (por ejemplo, al preparar la confesión, en la Comunión) y huyendo de las ocasiones de caída.
Confesión sacramental personal e íntegra.
Unos quince días antes y otros tantos después.
Comunión eucarística (normalmente participando en la Santa Misa).
Entre ocho y quince días antes o después, pero hay que tender a que el período de tiempo sea lo más breve posible recomendando se cumpla en el mismo día que la oración por las intenciones del Sumo Pontífice.
Oración por las intenciones del Sumo Pontífice.
Entre ocho y quince días antes o despué, tendiendo a que el período de tiempo sea lo más breve posible recomendando en el mismo día de la comunión Eucarística.
Se puede ganar todos los días la indulgencia jubilar, pero una sola por persona o aplicada en sufragio de los difuntos.
Y un Padrenuestro es oración suficiente para cumplir el requisito de la oración por las intenciones del Sumo Pontífice
2. Y ejecutando una de las siguientes obras enriquecidas con la indulgencia jubilar por el Sumo Pontífice.
a) Peregrinación a uno de los lugares sagrados designados
Lugares sagrados designados por el Sumo Pontífice:
En dichos lugares sagrados se debe hacer alguno de estos actos religiosos:
Participar con devoción en la Santa Misa o en otra celebración litúrgica como Laudes o Vísperas o en un ejercicio de piedad, por ejemplo, el Vía Crucis, el Rosario mariano, el rezo del himno Akåthistos en honor de la Madre de Dios, o permanecer un cierto tiempo en adoración eucarística o en meditación espiritual
Y concluir con el Padrenuestro, con la profesión de fe (Credo) en cualquiera de sus formas legítimas y con la invocación a la Santísima Virgen María (la Salve u otra de las antífonas marianas).
El segundo modo de poder ganar la indulgencia jubilar es visitando por un tiempo conveniente a hermanos necesitados o con dificultades (enfermos, encarcelados, ancianos solos, minusválidos, etc.), como haciendo una peregrinación hacia Cristo presente en ellos (Cf Mt 25,34-36).
c) Iniciativas que favorezcan el espíritu penitencial
El tercer modo de poder ganar la indulgencia jubilar es fomentando iniciativas que favorezcan de modo concreto y generoso, el espíritu penitencial.
Absteniéndose, al menos durante un día, de cosas superfluas (por ejemplo, el tabaco, las bebidas alcohólicas, o ayunando y practicando la abstinencia según las normas generales de la Iglesia y las de los Episcopados) y dando una suma proporcional de dinero a los pobres, o sosteniendo con una significativa aportación obras de carácter religioso o social, especialmente a favor de la infancia abandonada, de la juventud con dificultades, de los ancianos necesitados, de los extranjeros en los diversos países donde buscan mejores condiciones de vida, o dedicando una parte conveniente del propio tiempo libre a actividades de interés para la comunidad o a otras formas parecidas de sacrificio personal.
Los enfermos, encarcelados y quienes no puedan salir de su vivienda podrán realizar, en vez de la peregrinación a una de las iglesias citadas, una visita a la capilla de su residencia. Si ni siquiera esto les fuera posible, podrán obtener la indulgencia uniéndose espiritualmente a cuantos cumplen con el modo ordinario la obra prescrita, ofreciendo a Dios sus oraciones, sufrimientos y molestias.
Los confesores pueden conmutar, a favor de quienes estén legítimamente impedidos, tanto la obra prescrita como las condiciones comunes requeridas.
La indulgencia jubilar se obtiene en provecho personal, o bien en favor de las almas del purgatorio
Decretum Prot. N. 01606/2026-1119/25/I
Decretum Prot. N. 01607/2026-1120/25/I
El Arzobispo Castrense de España, D. Juan Antonio Aznarez Cobo, acompañado del Vicario del Ejército del Aire y del Espacio, D. José Obrador Castro, han visitado la Base Aérea de Getafe, el lunes 15 de junio. Fueron recibidos por el coronel Calleja, Jefe de la Base, junto con el páter Jesús Romero y su equipo colaborador.
La Vida Comienza cada mañana (Testimonio de esperanza)
El 31 de noviembre de 2023 ingresé en el Hospital Ramón y Cajal para una operación de válvula aórtica. Lo que parecía un proceso reglado se convirtió en lucha extrema: pulmones colapsados, fallo multiorgánico y ocho transfusiones en 24 horas. Pasé 105 días en el hospital, 35 de ellos en la UCI tras una operación de urgencia donde mi vida, literalmente, se apagaba.
1ª lectura: El Señor apartó a Israel de su presencia y sólo quedó la tribu de Judá
Lectura del segundo libro de los Reyes 17, 5-8. 13-15a. 18
En aquellos días, avanzó Salmanasar, rey de Asiría, contra todo el país, comenzando por Samaria, a la que puso sitio durante tres años, hasta que, el año noveno de Oseas, el rey de Asiría la conquistó. Deportó a Israel a Asiría y lo estableció en Jalaj, en el Jabor, río de Gozán, así como en las ciudades de los medos, Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto, sustrayéndolos a la mano del faraón, rey de Egipto; porque dieron culto a otros dioses y siguieron las costumbres de aquellas naciones que el Señor había expulsado ante ellos.
Pues el Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes:
«Convertíos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos y decretos, conforme a la ley que prescribí a vuestros padres y que les transmití por mano de mis siervos a los profetas».
Pero no hicieron caso, manteniendo dura la cerviz como habían hecho sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios.
Despreciaron así sus leyes y la alianza que estableció con sus padres, tanto como las exigencias que les impuso.
Y se encolerizó el Señor sobremanera contra Israel, apartándolos de su presencia.
Sólo quedó la tribu de Judá.
Salmo: Sal 59, 3. 4-5. 12-13.
R. Que tu mano salvadora, Señor, nos responda.
Oh Dios, nos rechazaste
y rompiste nuestras filas
estabas airado,
pero restáuranos. R.
Has sacudido y agrietado el país:
repara sus grietas, que se desmorona.
Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,
dándole a beber un vino de vértigo. R.
Oh, Dios, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas.
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos. R.
Aleluya Heb 4, 12ad
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz;
juzga los deseos e intenciones del corazón. R.
Evangelio: Sácate primero la viga del ojo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 1-5.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano».
1ª lectura: Libera la vida del pobre de manos de gente perversa.
Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13
Dijo Jeremías:
«Oía la acusación de la gente: “Pavor-en-torno, delatadlo, vamos a delatarlo”.
Mis amigos acechaban mí traspié:
“A ver si, engañado, lo sometemos y podemos vengarnos de él”.
Pero el Señor es mi fuerte defensor: me persiguen, pero tropiezan impotentes.
Acabarán avergonzados de su fracaso, con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor del universo, que examinas al honrado y sondeas las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos, pues te he encomendado mi causa!
Cantad al Señor, alabad al Señor, que libera la vida del pobre de las manos de gente perversa».
Salmo: Sal 68, 8-10. 14 y 17. 33-35.
R. Señor, que me escuche tu gran bondad.
Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre.
Porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí R.
Pero mi oración se dirige a ti, Señor, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.
Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas. R.
2ª lectura: No hay proporción entre el delito y el don.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-15.
Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron...
Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir, Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.
Aleluya Jn 15, 26b. 27a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí - dice el Señor -;
y vosotros daréis testimonio. R.
Evangelio: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 26-33.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por uno céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».
1ª lectura: Zacarías, a quien matasteis entre el santuario y el altar.
Lectura del segundo libro de las Crónicas 24, 17-25
Después de la muerte de Joadá, los jefes de Judá fueron a rendir homenaje al rey, que les hizo caso. Abandonaron el templo del Señor, Dios de sus padres, y sirvieron a los cipos y a los ídolos. Por este pecado la cólera estalló contra Judá y Jerusalén. Les envió profetas para convertirlos al Señor, pero no hicieron caso de sus amonestaciones.
Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joadá, que, erguido ante el pueblo, les dijo:
«Así dice Dios: “¿Por qué quebrantáis los mandamientos del Señor? ¡No tendréis éxito! Por haber abandonado al Señor, él os abandona”».
Pero conspiraron contra él y, por mandato del rey, lo apedrearon en el atrio del templo del Señor. El rey Joás, olvidándose del amor que le profesaba Joadá, mató al hijo de este, que murió diciendo:
«¡Que lo vea el Señor y lo demande!».
Al cabo de un año, un ejército de Siria se dirigió contra Joás, invadió Judá y Jerusalén, mató a todos los jefes del pueblo y envió todo el botín al rey de Damasco.
Aunque el ejército de Siria contaba con poca gente, el Señor le entregó un ejército enorme, por haber abandonado al Señor, Dios de sus padres. Así se hizo justicia con Joás.
Al marcharse los sirios, dejándolo con múltiples dolencias, sus servidores conspiraron contra él para vengar al hijo del sacerdote Joadá.
Hirieron a Joás en la cama y murió.
Fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el panteón real.
Salmo: Sal 88, 4-5. 29-30. 31-32. 33-34.
R. Le mantendré eternamente mi favor.
Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades. R.
Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable.
Le daré una posteridad perpetua
y un trono duradero como el cielo. R.
Si sus hijos abandonan mi ley
y no siguen mis mandamientos, si profanan mis preceptos
y no guardan mis mandatos. R.
Castigaré con la vara sus pecados y a latigazos sus culpas.
Pero no les retiraré mi favor ni desmentiré mi fidelidad. R.
Aleluya 2 Cor 8, 9
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre
para enriqueceros con su pobreza. R.
Evangelio: No os agobiéis por el mañana.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 24-34.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?
¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».
1ª lectura: Ungieron a Joás, y gritaron: «¡Viva el rey!».
Lectura del segundo libro de los Reyes 11, 1-4.9-18. 20
En aquellos días, madre del rey Ocozías, Atalía, vio que su hijo había muerto, se dispuso a eliminar a toda la estirpe real. Pero Josebá, hija del rey Jorán y hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías, de entre los hijos del rey que estaban siendo asesinados, lo escondió y lo instaló, a él y a su nodriza, en su dormitorio, manteniéndolo ocultó a la vista de Atalía y así no lo mataron. Estuvo seis años con ella, escondido en el templo del Señor, mientras Atalía reinaba en el país.
El séptimo año, el sacerdote Yehoyadá mandó buscar a los centuriones de los carios y de los guardias y los condujo junto a sí al templo del Señor para establecer un pacto con ellos y hacerles prestar juramentó. Luego les presentó al hijo del rey.
Los centuriones cumplieron cuando Yehoyadá les ordenó. Cada uno tomó sus hombres, los que entraban y salían de servicio el sábado, y se presentaron al sacerdote. Yehoyadá entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David que había depositado en el templo del Señor. Los guardias se apostaron, arma en mano, desde el extremo sur hasta el extremo norte del templo, ante el altar y el templo, en torno al rey, por un lado y por otro.
El sacerdote hizo salir al hijo del monarca y le impuso la diadema y las insignias reales. Luego lo proclamaron rey y lo ungieron. Aplaudieron y gritando:
«¡Viva el rey!»
Cuando Atalía oyó el griterío de los guardias y del pueblo, se fue hacia la muchedumbre que se hallaba en el templo. del Señor. Miró y vio al rey de pie junto a la columna, según la costumbre: los jefes con sus trompetas con él, y a todo el pueblo de la tierra en júbilo, tocando sus instrumentos. Atalía rasgó entonces sus vestiduras y gritó:
«¡Traición, traición!».
Entonces el sacerdote Yehoyadá dio orden a los jefes de las tropas:
«Hacedla salir de entre las filas. Quien la siga será pasado a espada» (pues el sacerdote pensaba: «No debe ser ejecutada en el templo del Señor») Le abrieron paso y, cuando entró en el palacio real por la puerta de los Caballos, fue ejecutada.
Luego Yehoyadá hizo una alianza entre el Señor, el rey y el pueblo, por la que el pueblo se convertía en pueblo del Señor.; hizo también una alianza entre el rey y el pueblo. Y todo el pueblo de la tierra acudió al templo de Baal para derribarlo. Hicieron pedazos sus altares e imágenes, y ejecutaron a Matán, sacerdote de Baal, frente a los altares. El sacerdote puso entonces centinelas en el templo del Señor.
Todo el pueblo de la tierra exultaba de júbilo y la ciudad quedó tranquila: Atalía ya había muerto a espada en palacio.
Salmo: Sal 131, 11. 12. 13-14. 17-18.
R. El Señor ha elegido a Sión, para vivir en ella.
El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono». R.
«Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.» R.
Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré porque la deseo». R.
«Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema». R.
Aleluya Mt 5, 3
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos. R.
Evangelio: Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 19-23.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No atesoréis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; pero si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!».
1ª lectura: Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo se llenó de su espíritu.
Lectura del libro del Eclesiástico 48, 1-14
Surgió el profeta Elías como un fuego, su palabra quemaba como una antorcha.
Él hizo venir sobre ellos el hambre, y con su celo los diezmó.
Por la palabra del Señor cerro los cielos y también hizo caer fuego tres veces.
¡Qué glorioso fuiste, Elías, con tus portentos! ¿Quién puede gloriarse de ser como tú?
Tú despertaste a un cadáver de la muerte y del abismo, por la palabra del Altísimo; tú precipitaste reyes a la ruina y arrebataste del lecho a hombres insignes; en el Sinaí escuchaste palabras de reproche y en el Horeb sentencias de castigo; tú ungiste reyes vengadores y profetas para que te sucedieran; fuiste arrebatado en un torbellino ardiente, en un carro de caballos de fuego; tú fuiste designado para reprochar los tiempos futuros, para aplacar la ira antes de que estallara, para reconciliar a los padres con los hijos y restablecer las tribus de Jacob. Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor, porque también nosotros viviremos.
Cuando Elías fue arrebatado en el torbellino Eliseo se llenó de su espíritu.
Durante su vida ningún príncipe lo hizo temblar, nadie pudo dominarlo.
Nada era imposible para él, incluso muerto, su cuerpo profetizó.
Durante su vida realizó prodigios, y después de muerto fueron admirables sus obras.
Salmo: Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7.
R. Alegraos, justos, con el Señor.
El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R.
Delante de él avanza fuego,
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece. R.
Los montes se derriten como cera ante el señor,
ante el Señor de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos.
Adoradlo todos sus ángeles. R.
Aleluya Rom 8, 15bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción,
en el que clamamos: «¡”Abba”, Padre!». R.
Evangelio: Vosotros orad así.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 7-15.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que lo pidáis. Vosotros orad así:
“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal”. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
El pasado día 13 del actual, a las 18:00 horas, se celebró en esta Real Iglesia la Octava del Corpus Christi, la cual fue celebrada por el Rvdo. Párroco-Capellán D. Ángel Briz Fernández, ayudado por el Diácono Permanente, Guardia Civil , D. Octavio Pérez Paricio.